DE RONDA A LA ESTACION DE BENAOJAN POR EL GR 249

sábado, 2 de febrero de 2019

     Recuperar del olvido viejos caminos es defender cultura, patrimonio y formas de vida que se pierden en el recuerdo, dejarte llevar por estos caminos es llenarte de luz y de olor del territorio, su paisajes, sus sierras, sus valles son toda una realidad que nos da la Naturaleza y que nos hace concebir la maravilla que tenemos y que muy a menudo despreciamos.


    
     Esta tierra rondeña, sierra y ciudad, se hizo aún mas famosa por los Viajeros Románticos del siglo XIX, que buscaban personajes y formas de vida distintas y especiales dentro de la misma Europa y de verdad que si te dejas embaucar en tu paso sereno y silencioso, puedes pensar que al revirar una curva te puedes encontrar a algún bandolero con sus patillas largas, navaja de muelle en la faltriquera y trabuco en mano o porque no ver un hato de ganado tranquilo junto al camino o a un regovero trajinando mercancía entre los cortijos.



     Antes de salir de Ronda hay que deleitarse con ella, pasear por su casco histórico es volver a cientos de años atrás, cuna del bandolerismo y del toreo moderno entre otras cosas, sus panorámicas desde cualquier baranda sobre el Tajo son espectaculares y aunque he venido a llevar mis pasos en esta ruta, me da pereza salir de esta peculiar y singular ciudad sin conocer cada uno de sus rincones en los que seguro se esconden cientos de historias.



     Pero hay que salir, y salir de Ronda es espectacular por el Camino de los Molinos, aunque algo empinada y enlosada, no tienes mas remedio que pararte y mirar desde abajo la belleza y espectacularidad del Tajo y de todo lo que conlleva, te tienes que dejar llevar por lo que ven tus ojos y volver a buscar que rincón puede ser mas bonito en este bajada, murallas, lienzos de paredes medievales para defender la ciudad, y asi poco a poco y volviendo de vez en cuando la vista atrás el camino te lleva hacia adelante, varias bifurcaciones de camiones te van surgiendo mientras adivinas con perfecta señalización cual es el camino de verdad.



     El camino avanza por huertas y de vez en cuando buenos nogales, se nota que el rio, ese que cae por debajo del Puente Nuevo de Ronda, tiene poder y frescura para mantener la humedad y la vida en la tierra de esta zona, cuando no te das cuenta una pequeño puerto, el de la Muela, empina brevemente el camino teniendo las últimas vistas y despedida de Ronda para continuar el camino real que durante siglos cogían las gentes del lugar para ir a Gibraltar, en la bajada del puerto varios casas y vaquerías te marcan el camino a seguir hasta llegar a una carretera junto a una aldea por la que atraviesas sin mayor problema.


     Una vez pasada la aldea de la Indiana se pega a tu izquierda la linea de ferrocarril que acompañará durante varios kilómetros al sendero, en este lugar se unen dos rios tomando definitivamente el nombre de Rio Guadiaro. En ese trasiego llano junto a la via del tren surge un camino empinado que no tomamos, va hacia Montejaque, a la derecha y en su subida se ve ya la cercanía de la Sierra de Grazalema. Llegado el momento el camino se aparta de la red ferroviaria y comienza el momento del mayor esfuerzo, una subida de algo mas de un kilómetro que en algunos metros exige al cuerpo cierto empeño, pero que si llega el cansancio no es malo pararse y otear el horizonte y llenarte la retina de todo cuanto ves, belleza y mas belleza en esta sierra que estamos atravesando, llegando casi al final del Puerto aparecen unas losas grandes, parecen grandes escalones que ayudan a mitigar el esfuerzo de subida y nada mas acabar, en lo alto el Puerto de Ronda con unos fondos de paisaje indescriptibles, se pasa forma inmediata de unas panorámicas a otras, nada mas estar arriba, allí escondido en la sierra con sus casas encaladas esta Montejaque y a la izquierda también con un blanco puro Benaoján, si antes se ha subido, ahora hay que bajar despacio, con cuidado y mirando para todos lados sin perder detalle.



     Benaoján se abre al viajero y te invita a ir despacio, su tranquilidad y su paz son mas que suficientes para recrearte en tu andar por esta localidad porque en poco que los pasos avanzan y empiezas a bajar hacia la estación de tren, lugar donde terminaré mi ruta. La bajada no se hace larga y y teniendo cuidado un sendero con escalones te baja al sitio ahorrándote unos kilómetros de carretera, el esfuerzo final ha llegado, el paraje es maravilloso, me cuesta no seguir en esta maravilla de sierra, pero en otro momento habrá tiempo, ahora toca refrescarse y compartir con los compañeros lo bonito del camino y como no disfrutar del lugar, de sus gentes y de su buena comida.

Febrero de 2019

Jacinto Fuentes Mesa.
Abuelo y peregrino.



FOTOS GENTILEZA DE FRANCISCO CASTELLANO MARTOS


DE CARCHELEJO A CAMBIL POR EL GR 7.

domingo, 9 de diciembre de 2018

     Cierto día estos pies de peregrino echaron andar desde Carchelejo, buscando algún lugar que me llenara, conformándome incluso que solo fuera de paso, y con pocas medio-zancadas cuesta abajo descubrí que acerté al apoyar mis pies de nuevo en esta zona de Sierra Mágina tan peculiar y agradable.

   



     Lo primero que mis ojos ven en el descenso del carril junto a la fábrica de embutidos es el bosque de "olivos", infinito a la vista en algunos tramos del camino, pero me quedo con la PAZ que siento, olivos, tranquilidad, sosiego y alegría de meterme de lleno en este carril que llega a ser en pocos metros un vericueto y enredoso sendero. Me noto que voy saliendo de la rutina diaria, place el sitio, el sendero ahora medio sube, ahora medio baja y me lleva al final a cruzar un arroyo que rompe el silencio con el trasiego del agua, hay espacios de buena vega, granados, membrillos, algún que otro cerezo y olivos, bosque de árbol todavía silencioso y de mucha paz, en menos de una hora veo que se acerca el fin en este primer tramo del camino que me va a llevar a Cambil, me sorprende un peñón raro, desde pequeño cuando pasaba con el coche mis progenitores me decían: ¡¡mira el diente de la vieja!!, jajaja, a buena fé que hoy observándolo tan de cerca si que lo parece.


     Ahora toca el tramo de asfalto, van a ser pocos metros, quizás un kilómetro, lo suficiente para acelerar el paso y acabarlo pronto, y de nuevo bajo el puente de la autovía un puente pequeño, vuelves al carril primero, mas adelante al sendero y al final de nuevo al carril. Pero ahora el terreno se te hace extraño, he pasado de un lugar que es verde, húmedo y fresco con buenos árboles a un sitio arisco, con bosque muy bajo y matorral y muy seco, parece la antesala de un desierto, por todo esto el territorio no deja de tener su encanto, todo esto me lo encuentro a la izquierda conforme avanzo, a la derecha es otro cantar, no muy lejos el susurro del río Cambil te llama, como diciéndote que está ahí con sus meandros frenando el agua para que no llegue tan pronto a su destino, a la izquierda sequedad, a la derecha, agua, frescura y umbría.



     Hay que saltar alguna que otra cerca y llegar a un tramo en el que el sendero se esfuma y es tu intuición la que sin ningún problema encuentra el camino, de nuevo cerca del río, rodeado de olivos, andando junto a la paz y la tranquilidad que da este árbol, de nuevo subidas, luego bajadas, el camino juega con quien lo pisa para cambiarlo a la otra orilla, y de nuevo como en la bajada de Carchelejo, la vega, cultivos, árboles frutales y paz, quietud y armonía, rompiendo el silencio el río, susurrando que él esta allí también.


     En esta zona se cuenta la existencia de un "eremitorio" visigodo, buen lugar para un cenobio que busca siempre meditación y reflexion. De vuelta al camino y de nuevo al cambio de orilla buscamos ya el último tramo para llegar a Cambil, se sube y se baja, se baja y se sube y el carril no para de dar vueltas, como no queriendo que lo dejes, son aquí algunas panorámicas auténticas postales, allí arriba como erigiéndose en los mas alto las antenas de Almadén y apareciendo como incrustadas en la sierra las primeras casas blancas de una localidad muy tranquila y atractiva.



     Entro a Cambil localidad tranquila y volviendo a siglos atrás me hacen pensar que por donde he andado fué y aún es un camino milenario y en época medieval un lugar de frontera, sitios de rafias, escarceos con espadas y pequeñas o grandes luchas, lugar de secuestros y de intercambios de comercio, hay veces que en cualquier curva me da la sensación que va a aparecer una avanzadilla cristiana, o un tropel a la carrera musulmán, rescatar la memoria de estos caminos es defender patrimonio y cultura, hacer que no se olvide todo lo que hace tiempo ocurrió por estos lares.


     Han sido poco mas de trece kilómetros, me alegra haber salido durante unas horas de la rutina diaria y disfrutar de la naturaleza y de la gente excepcional con la que he compartido esta ruta, Cambil está aquí y voy a disfrutarla viéndo su portada del Hospital, o el magnífico Altar de la Iglesia de la Encarnación y abrazarme al enorme Olmo junto a ella.

BUEN CAMINO.

Jacinto Fuentes Mesa.
Abuelo y peregrino.




UN SENDERO MAGICO CERCANO A SILES

lunes, 18 de junio de 2018

         Nunca hubiera imaginado un lugar con tanta ración de hermosura, sabiendo que alrededor ya hay belleza en abundancia, tras ver el coqueto refugio de la ERA DEL FUSTAL, hecho andar hacia la PEÑA DEL OLIVAR en un territorio único en estas tierras del sur, ajenas en bastantes ocasiones a las transformaciones que pretende el hombre, la sorpresa comienza a poco de empezar, no ya por el hecho de observar los pinos salgareños, altivos y señoriales, sino por lo umbrío del propio bosque bastante espeso, acercándose a ser casi lo selvático, encinas, quejigos, majuelos.......




     No tardas mucho cuando empiezas a preguntarte, ¿esto es lo que veo?, ¿esto son acebos? ¿y tan altos?, porque es cierto que primero ves acebos, pero al verlos tan altos te sorprendes aún mas, uno y otro y otro mas y asi muchos, pequeños, medianos, altos y algunos muy altos y si este es el comienzo ¿como será el resto?



     El sendero a través del barranco de las Acebeas sigue siendo fresco y sombreado, te da la sensación como que es un sitio ajeno a cualquier renovación, aqui hay un rincón de vegetación de otros lugares, un pequeño cobijo especial por ver y respetar, en este punto hay un desvío muy especial según bajas a la izquierda puedes subir a Navalperal, otro tramo del que habrá que hablar otro dia, con un ascenso de mas de tres kilómetros, pero con unas vistas y perspectivas insólitas.



     Pero el sendero sigue y muere en un carril con un leve ascenso, al empezar a descender te encuentras un buen lugar, agua fresca de la sierra, un poyo para aposentar el trasero y como en lo andado se ha abierto el apetito habrá que tomar algo antes de seguir, aqui mismo a unos metros un Pozo de Nieve, un pozo de esos que no hace mucho tiempo se llenaban de nieve en invierno y se recogia a partir de la primavera y en recuas de mulos por la noche se transportaban a pueblos y ciudades.



     No andamos mas de diez o quince minutos cuando de nuevo volvemos a un sendero, desde aqui las vistas te enamoran, a la derecha desde aqui y hasta el final de la ruta, las panorámicas son de lujo, este es uno de esos sitios en los que te gustaria poner nombre a todos aquellos lugares que ves en la distancia y te quieren decir algo, a la izquierda un enorme paredón con uno de esos caprichos que te ofrece la naturaleza, durante el sendero la ves y la observas, pero hay un momento que echas la vista atrás y allí está presidiendo y sustentando un lujo para la vista.





     El vericueto sendero continúa, un pequeño ascenso que te deja ver el lado que antes no veias, desde allí el Yelmo se hace ver como el rey de lo mas alto, esbelto y observante de todo lo que rodea, pero el camino sigue, poco a poco se empieza a bajar, se desciende y se percibe en la vegetación de vez en cuando algunos madroños o enebros, sin dejar de ver encinas y quejigos, la bajada se hace desenfrenada, hay que ir cauto y pendiente del suelo, entre descanso y parada, vuelta a observar el horizonte, es el momento que empieza a aparecer Siles, su pantano y la vega cercana a la Peña del Olivar.



     No queda mucho, ya en el último tramo algo mas relajado me da por preguntarme ¿quien se inventó este sendero?, ¿quien hizo parar el tiempo en esta tierra?, ¿quien renuncia a la soledad de este bosque y su belleza?, entre pregunta y pregunta, llego a la Peña del Olivar, ¿y porque no volver y disfrutar de tan MAGICO SENDERO?



BUEN CAMINO

Jacinto Fuentes Mesa.
Abuelo y peregrino.






Leyendas y Personajes Jacobeos en el Santo Reino de Jaén I

jueves, 7 de septiembre de 2017

LEYENDAS, PERSONAJES Y ANECDOTAS JACOBEAS CON REFERENCIA AL SANTO REINO DE JAEN

I

ALFONSO EANES DE COTON

TROVADOR

 
revistadeartes.com

               Es uno de los mas famosos trovadores gallegos del siglo XIII, durante siglos se dijo que nació en Negreira, localidad cercana a Santiago de Compostela, primera parada en el camino con destino a Finisterre, aún hoy existe el Pazo de Cotón a la salida del mismo camino, lugar de foto obligatoria para los peregrinos del siglo XXI. En estos últimos años al descubrir una escritura de una vivienda en Santiago a nombre de su padre, Iohannes Cothon, se le atribuye por tanto que pudo haber nacido en la capital gallega.

Pazo de Coton en Negreira

               Acompañó a la Corte de dos Reyes allá donde había campaña contra los infieles, tanto del rey Fernando III el Santo como de su hijo el rey Alfonso X el Sabio, al que le unió mas que las armas, "las cantigas", de hecho el propio rey escribió sobre el y su discípulo.

dibujo de XL SEMANAL

               Fué Afonso Eanes un bohemio de la época, le gustaban las tabernas, el vino, el juego, la juerga y las “soldadeiras”, mujeres que cantaban y bailaban tanto a cortesanos como a la soldadesca, en todo caso entre batalla y batalla entretenían al personal. Afonso anduvo el Camino Francés detrás de una de ellas llamada la “soldadeira de los trovadores”, su nombre Maria Pérez Balteria, soldadeira que encadiló a mas de un trovador incluido el propio rey Alfonso X el Sabio.

iconosmedievales.blogspot

               Pero volvamos con nuestro personaje, estuvo presente en las conquistas de Sevilla y Córdoba y como no, también en Jaén estuvo presente desde el invierno de 1245 en el último asedio a la ciudad amurallada y a su Alcazaba, pudo presenciar como el rey Alhamar entregó las llaves de la Alcazaba de Jaén a Fernando III el Santo, así lo demuestran los siguientes versos:

                                                       Pero da Ponte, ou eu non vejo ben
                                                       Ou de pran essa cabeÇa non é
                                                       A que vos antaño, per boa fe,
                                                       Levastes quando fomos a “GEEN”


lahiguerajaen.blogspot.com

               Este trovador, del que se conserva parte de sus cantigas, sobre todo de escarnio o maldecir, acabó sus días en una taberna de Ciudad Real, por entonces Villa Real en el año 1266, acuchillado por su discípulo y escudero Pero da Ponte,  que supuestamente le robó unos cantares, incluso el propio rey Alfonso X conocedor de ambos acusó a Pero da Ponte en una cantiga de este asesinato.

albertosolana.wordpress.com

         Se cumplió el "adagio": al maestro, cuchillada presto.


Jacinto Fuentes Mesa
Abuelo, Contador de historias y Peregrino.

FUENTES:
  • xacopedia.org
  • albertosolana.wordpress.com
  • iconosmedievales.blogspot.com


CAMINO DE SAN ANTONIO, CAMINO HISTORICO Y POETICO ENTRE DOS CIUDADES PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD.

martes, 5 de septiembre de 2017

    Siento bastante emoción incluso antes de que mis pies echen a andar, rescatar de la memoria de los mas viejos del lugar un camino escasamente dificultoso, cargado de historia, casi olvidado por los nuevos habitantes del lugar y casi abandonado por aquellos que mandan. El llamado Camino de San Antonio unió durante siglos a dos ciudades singulares de nuestra provincia, dos Ciudades PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD.

Mil gracias derramando
pasó por estos sotos con presura
y yéndolos mirando con sola figura
vestidos los dejó de fermosura.
....
(1)

     Desde que supe de él, lo he transitado varias veces, sobretodo porque deseo sentirme identificado de un camino que une a estas joyas del Santo Reino de Jaén y mas aún cuando también he ido aprendiendo de su historia y de su marcado sabor poético que le dieron cada uno en su tiempo , dos insignes poetas, San Juan de la Cruz y Antonio Machado.

     También me pregunto como las gentes del lugar, sabiendo de él, pueden dejar perder esa unión que hacen de dos sitios tan singulares y bonitos a la misma vez. Olvidar la existencia de este milenario camino por parte de los ubetenses o baezanos sería olvidarse de sus propios ancestros, por aquí pasaron arrieros, carboneros, recoveros, lateros, paragüeros, canteros, peregrinos, cuerdas de presos, expediciones con mercaderes, diligencias, incluso ejércitos buscando mayor gloria para sus señores y reyes, también inspiró momentos poéticos, este camino con un principio y un final en la ciudad que mas apetezca, llenas de piedras viejas que hablan por si solas y unas vistas hacia el infinito con una belleza natural impagable.


Desde mi ventana,
¡campo de Baeza,
a la luna clara!
¡Montes de Cazorla,
Aznaitín y Mágina!
¡de luna y de piedra
también los cachorros
de Sierra Morena!
..........
(2)


     Empiezo los primeros pasos de mi ruta en la Basílica de Santa María de los Reales Alcázares de Ubeda, me propongo llegar a la Catedral de la Natividad de Baeza utilizando el antiguo Camino de San Antonio. El propósito no solo es andar por andar como cualquier jornada de senderismo, puedo decir que hay senderos y caminos mas bonitos, pero mover los pies por este camino es reivindicar en cada paso la propia historia de dos ciudades Patrimonio de la Humanidad, rescatar la memoria de un nexo de unión que puede y debe afirmar la unión cultural de ubetenses y baezanos, el propio Camino de San Antonio es también Patrimonio de las dos ciudades, fué y sigue siendo su nexo de unión mas antiguo, durante siglos y hasta no hace mas de 50 años este camino llevó a todo tipo de personas, bien a pié o en carros o en mulos.

     Asciendo la por la Calle Real dejando a un lado y a otro casas, palacios, teatros, piedras viejas que que saben de leyendas, en la Plaza de Andalucía donde ya hubiera traspasado la Puerta de Toledo ubetense, observo y me imagino junto a la Farmacia de Almagro un tiro de caballos, una Calesa o un Cupé, y dentro en la rebotica a D. Antonio Machado hablando en distendida tertulia con sus amigos.



     Sigo al frente, calle de los Mesones y a poco el Hospital de Santiago, pregunto a gente mayor y me sacan de dudas, por aquí entraba el camino a la ciudad o salía de ella, me cuenta una persona mayor, muy parlanchina, que hubo ermitas y junto a la Plaza de Toros un convento y que a partir de aquí ya todo era campo y por supuesto camino.

     Por aquí paseó San Juan de la Cruz sus idas y venidas a las dos ciudades y ¡como no!, por aquí transitó Antonio Machado en sus viajes cortos de Baeza a Ubeda y vuelta después, tras charlar en animadas tardes los temas de actualidad. De estas andanzas surgieron versos del Profesor Machado cuando a la vuelta de sus tertulias veía en el horizonte la torre de la Catedral baezana y allí arriba en el ventanal observaría cruzar a la lechuza dentro de la Catedral:

Por un ventanal,
entró la lechuza
en la Catedral.
San Cristobalón
la quiso espantar,
al ver que bebía
del velón de aceite 
de Santa María.
............
(2)


     La primera parte del camino una vez fuera de Ubeda es la mas parecida a un viejo camino, bien delimitado por vallas de piedra y algún que otro àrbol de sombra, en un pequeño repecho al llegar arriba hay que echar la vista atrás y allí al fondo aparece Ubeda, con sus torres erguidas y el rumor de una ciudad con trajín comercial, volviendo al frente y una vez pasado un encinar, casi es la mitad del camino, el sendero cambia, aquí el progreso ha metido el diente y sus máquinas modernas han variado el trayecto, se convierte en un camino rural, solo paso de vehículos agrícolas, de vez en cuando ciclistas y poco mas, mientras, llegas a las curvas y recurvas para salvar la autovía y la carretera, y allí siempre al frente, Baeza, su fisonomía, su Catedral donde la lechuza sobre el olivar lleva en su pico un ramito verde a Santa María:

Sobre el olivar,
se vió la lechuza
volar y volar.
A Santa María
un ramito verde
volando traia.
¡Campo de Baeza,
soñaré contigo 
cuando no te vea!
.....
(2)

     Llegas a Baeza algo mareado para salvar las carreteras y su progreso y te llevas una sorpresa, allí en lo alto cuando coronas la ciudad dos hitos de piedra te anuncian donde estás y por donde has venido, Camino de San Antonio, poco mas que callejear para llegar a la Plaza de Santa María y a la Catedral, Baeza señorial, limpia y guapa.


     No quisiera terminar sin reclamar un camino que se olvida, pero que aún está y existe, ahora tan de moda el senderismo, volver a hacer esta vereda especial, aunque no igual a lo que hubo, conocer paseando por ella los versos que los dos poetas compusieron transitándola o hacer un descanso con las ciudades en el horizonte tanto a un lado como a otro.


     Donde hubo gente hay recuerdos y con el paso del tiempo hay que buscar su memoria, su historia y por supuesto interpretarla.

Jacinto Fuentes Mesa
Abuelo y peregrino.

(1) Canciones entre el alma y el Esposo. San Juan de la Cruz.
(2) Apuntes. Antonio Machado.





DE ALCALA LA REAL AL NACIMIENTO DEL RIO SAN JUAN PASANDO POR CHARILLA

sábado, 10 de junio de 2017



                No hubiera imaginado empezar a andar en un lugar tan raro como es la explanada de los Llanos de Alcalá la Real y descubrir asombrosamente este lugar al que me he encaramado, tantas sorpresas para empezar un ruta que no voy a olvidar en muchísimo tiempo.
                Para empezar en Los Llanos no hay árboles, los matorrales si existen y si te dedicas a pasar las manos y a mover las ramitas no pararás de oler “a campo campo”, tomillo, romero, lavanda, la primera impresión fué ver una extensa planicie sin árboles pero espectacular, quizás con algún aspecto de haber llegado a la Luna o al planeta Marte y aún asi todavía quedaban mas sorpresas.




                Busco como volver bajar al centro de Alcalá y el espectáculo visual al fondo es impresionante, me pregunto varias veces si he venido a visitar Alcalá y conozco el Centro, la Mota, el Museo en el Palacio Abacial, iglesias, etc., ¿como nunca se me ha ocurrido subir a este mirador natural y ver lo que veo?, porque si has venido y no has subido aquí, te falta algo importante por ver de esta maravillosa ciudad. Sería difícil hablar de la perplejidad con la que te quedas, no paras de ver auténticas postales de ensueño de una localidad especial, singular y sin duda alguna hermosísima.


                Pero hay mas, andorretear por el Barrio de las Cruces, serpentear sus primorosas calles, observar su limpieza, otear las imágenes que te ofrece el horizonte, sentir quizás la armonía de los moradores del barrio con su propio territorio, imaginar la complicidad con las autoridades para pasar de ser un barrio que no decía nada bueno a ver un barrio espectacular, un lugar a visitar que no se puede uno perder en esta maravillosa localidad.
                Podria contar mas sorpresas para la retina, pero dos motivos me lo impiden, la primera es invitar a que lo conozca la gente in situ y la segunda es que tengo que iniciar de una vez por todas mi camino hasta el Nacimiento del Rio San Juan en el término municipal de Castillo de Locubin.


                Tras abandonar poco a poco Alcalá por sus calles, cojo un camino que me llevará en primera instancia a la aldea alcalaína de Charilla, mi sorpresa es que el camino es de esos que se encuentra bien delimitado, bien encauzado, vamos de esos que sabiendo que ando por tierra que fué de frontera me deja fantasear y poner mi imaginación a merced de que en cualquier curva o final de repecho me aparezca alguna escaramuza de soldados musulmanes o de cristianos o porque no, un rebaño importante de ovejas y cabras, muy normal de esta zona. Conforme ando me gusta el camino, me sorprende como no muy lejos de donde doy mis pasos, el aire ha cincelado un paredón natural a mi derecha, y como al fondo aparecen atalayas o torres vigías de un territorio que lo mismo era cristiano que musulmán, que lo mismo lo avasallaba un conde que un reyezuelo musulmán, sobre estas torres y atalayas me decía Vicente Oya que eran “auténticas vigías y guardianes del camino a través de la noche de los tiempos”, ¡¡¡ hay Don Vicente cuanta razón ¡!!, siempre estas torres y castellones vigilantes de los caminos.


                Conforme nos acercamos a una de ellas nos sorprende que casi a sus pies surge una pequeña aldea, se llama Charilla, antes de llegar a un “zig zag” del camino nos sorprende un rebaño de cabras y ovejas con su pastor, con sus perros ordenando y mandando y mirándonos con cierto recelo. Llegamos a Charilla, muy limpia y silenciosa, parada obligatoria ante la Iglesia dedicada a su patrona la Virgen del Rosario, por aquí me cuenta un paisano del lugar que se vio guerrear a San Sebastián espada en mano contra los sarracenos, camino despacio y fisgoneo sus casas, su calles y arriba la Torre de Charilla, donde no hace muchos años unos niños encontraron un tesoro y asi poco a poco abandono la aldea camino de la Hoya de Charilla, el camino envuelve, va y viene, siempre o casi siempre dejándose caer, al frente la torre vigia del Puerto de Castillo de Locubin, cerca sus cortados y en la lejanía, cortijos y caserios abandonados, lugares que fueron de trajin de campos y cultivos y que ahora solo tienen recuerdos a los mayores que por aquí vivieron y lucharon por mantenerlo, mantenerlo para darle su sustento, para vivir e ir tirando. El campo no cambia, encinas, quejigos, olivos, cerezos, nogales, almendros, muchos almendros y mientras los pasos me hacen avanzar en el camino que baja buscando arroyos, ahora secos y un nacimiento de un rio donde acabar la ruta.


                Mientras caminamos otro rebaño, con su pastor al frente, saludando sorprendido a unos caminantes, forasteros raros andando ahora por caminos sin gente y es que estamos en la Sierra Sur, hermosa, imponente, totalmente desconocida menos para sus paisanos, fuera de las rutas turísticas que la pueden desfigurar. Y asi, rodeando arroyos, dando vueltas a un camino en un paisaje bravo y silencioso llego a uno de esos lugares mágicos y míticos de esta Sierra Sur de Jaén, aquí está el Nacimiento del Rio San Juan, idóneo sitio de visita para quitarse la asfixia de la ciudad, ver como surgen las pompas de agua del mismísimo suelo, y asi enamorado del territorio que he andado y del sitio que estoy, me dedico con mis compañeros a otra de las tareas de un buen caminante y peregrino, interesante tertulia aderezada con buen pan, buen queso y buen vino para rematar el camino.



BUEN CAMINO.

Jacinto Fuentes Mesa.

Abuelo, contador de historias y peregrino.







De Milladoiro a Santiago de Compostela.

viernes, 28 de abril de 2017

Santiago de Compostela, 14 de Abril de 2017

He llegado a Santiago aligerando mi mochila, he intentado apartar todo lo malo que creo tengo a mi alrededor, sin estruendos debo aparcar lo que me estorba y renovar mis fuerzas para el presente, ahí debo mostrarme fuerte, fuerte en el presente de mi Tormento, de mi familia, de mi gente, de mis compañeros y de mis amigos, el camino me ha enseñado a extender la mano, mano de apoyo y sustento en uno de los bienes mas preciados por el hombre, eso es la amistad.


Del paseo de hoy poco que contar, corto y agradable, nervios por llegar y no querer terminar, aldeas desperdigadas, bosques magníficos y entrada a una ciudad pletórica y exultante que sigue recogiendo con magia al peregrino.


La magia del camino que nos envuelve con la riqueza de sus historias y leyendas, que nos hace ver que en la vida cotidiana hay cosas que nos ocupan tiempo y no valen para nada, la magia del camino que nos hace ver como la naturaleza es la morada del peregrino y que te hace ver que no hay que buscar ni nada ni a nadie, si lo que buscas lo has encontrado antes.


Quisiera dedicar cuatro letras a mis compañeros de aventura, agradecerles el trato exquisito que he recibido de ellos, que la aventura realizada estos dias no se me olvidará, como tampoco a ellos se les olvidará en la vida, asi lo refiere un proverbio africano: "las huellas de los que caminaron juntos, nunca se borrarán".


El Camino no acaba en Santiago, sigue en la vida, RENOVARSE, RESUCITAR, VOLVER A EMPEZAR.....
En el camino nos conocimos y en el camino nos volveremos a ver.



Ultreia et Suseia.
Jacinto Fuentes.
Abuelo y peregrino.