DE QUENTAR A GRANADA POR EL CAMINO MOZARABE, NATURALEZA, SOLEDAD Y COMPAÑIA

domingo, 21 de junio de 2015

     Un dia llegué a Oseira, uno de sus frailes en una charla profunda me dijo: "si te sientes feliz caminando, habrás conseguido armonizar naturaleza, espiritualidad, compañia y soledad, busca, vive y siente algo que veas, aunque sea inmaterial y cuando llegues al final no hará falta que encuentres nada porque ya lo llevarás contigo". Me llenó tanto aquella afirmación que le pedi permiso para copiarla y el me contestó: ¿para que escribirla en una libreta?, ¡"anótala en tu corazón"!. Ha habido momentos que haciendo rutas, en esos momentos de recuerdo y soledad que hablas contigo mismo, he pensado en el fraile y en esa larga conversación que mantuvimos.


     Casualidad, coincidencia, o simplemente azar, llevaba tiempo con ganas de llegar a Granada andando por el Camino Mozárabe, gracias a los compañeros de Almeria y Guadix, he encontrado la ocasión de hacer esta etapa y las expectativas que llevaba han sido superadas con creces.



     Como en cualquier punto de Andalucia, en verano no es tiempo de andorretear terruños, por aquello del calor, la salida de Quéntar hay que hacerla temprana, ademas porque no puede ser mas agradable, un senderillo junto al rio Aguas Blancas, te empieza a meterte en si mismo, el murmullo del agua, los gorgojos de los pájaros, la belleza del paisaje y casi sin darte cuenta ya estás en Dúdar.



     Es a partir de aqui donde la ruta aprieta un poco, donde pone a prueba tu condición fisica, pero todo se anda con tiempo, ritmo, paciencia y observando la multitud de imágenes que te hacen mitigar el cansancio en la subida con unas vistas que parecen auténticas postales de antaño. En poco menos de tres kilometros hemos ascendido mas de doscientos metros.

     La aventura continua casi a mil metros de altitud, buen y ancho camino con numerosas matas de tomillo, de romero, que nada mas rozarlas te aromatizan tus pasos, poco a poco el sendero te introduce en  un camino agradable, con sombras, en zigzagueo ves numerosas encinas, alguna que otra caseria, una ermita humilde me hace parar y dejar la mochila unos minutos en el suelo, ¡una ermita!, me digo, aqui en mitad del camino, pequeña, sencilla y recatada, dedicado al Cristo del Almeciz.



     Sigo mi camino, el camino es presente continuo y conforme avanzo encuentro en mi todo lo que aquel fraile me indicó, es inmenso el espectáculo visual que tengo al frente, con un compañero-peregrino de Granada charlamos amenamente y aprendemos de cosas, y en ese momento de soledad que tienes, sabes llenarte para ser fuerte y afrontar lo que buenamente venga. Voy haciendo camino y en mi silencio siento a veces el eco de mis pasos.

     Descendemos y nos encontramos con una antigua construcción abandonada, me cuenta mi acompañante que fué Convento o Monasterio Jesuita, de ahi su nombre "Jesús del Valle", es aqui el momento justo para apoyar el trasero junto a un gran árbol, mondar una naranja una naranja y comérsela con un buen trago de agua.



     Aprieta el calor, queda poco aparentemente, de nuevo un senderillo, de nuevo un arroyo con un buen caudal de agua, de nuevo murmullo de saltos cercanos de agua tapados por ramas, parece que estás en un bosque animado, aguas bravas, cristalinas que riegan pequeños huertos, el rio alegre y divertido nos acompaña y va anunciado que Granada no queda lejos.



     Entramos a un grupo de viviendas y veo un letrero "Camino de Beas", asi se llama la calle, calle ya de Granada, empezamos el Sacromonte, al fondo como jungando al escondite la Abadia, inmensa, en un lugar privilegiado y poco a poco al otro lado, la silueta del Generalife, algo mas allá Santa Maria de la Alhambra y poco mas adelante la Alhambra propiamente dicha. Con un pie delante de otro y con un ritmo que me lleva lento, observo y quedo satisfecho, estoy en Granada, Granada Mágica y Fascinante, dejo el Sacromonte y en el paseo de los Tristes, a las faldas de la Alhambra vuelvo a recordar al Fraile de Oseira, he vivido, he sentido y ha aparecido la Magia del Camino y llegué a un lugar Mágico sin saber de tiempo real, ni de minutos, ni de horas, habiendo encontrado de nuevo amistad, aventura, sueño y la "magia del Camino".




Buen Camino.

Jacinto Fuentes Mesa
Abuelo y Peregrino






Camino a un paraiso llamado Barbadelo

domingo, 10 de mayo de 2015

     Dice Paulo Coelho que "llegar al Obradoiro sientes como si tu vida ha cambiado". Hasta llegar a esa magistral fachada, recorres lugares en los que te sientes feliz, son sitios que no te gustaria abandonar, son parajes donde el tiempo se detiene y uno mismo querria detenerse. Hablo de Barbadelo, donde algunas mañanas amanece con la niebla que bulle del rio Sarria y otras, las gotas del rocio en los maizales se resiste a evaporarse con los tímidos rayos del dios Sol. Subir y estar en Barbadelo es un lujo que todo peregrino se merece.

     Paso Sarria de largo, me encanta Sarria y sus gentes, pero el "turigrino" quizas rompa la armonia de un espacio en el que empezar desde aqui el camino se haya convertido en una rutina en la que solo vale hacer "caja". Subo los escalones de la calle Mayor, asciendo la Rua, a un lado y otro veo letreros, albergues, ofertas, bares, me pregunto si esta gente cree o no cree, si buscan algo desconocido fuera o en su mismo interior o si tienen conocimiento que van a introducirse en una aventura misteriosa que se llama Camino y que al poco de empezar el sendero van a cruzar un sitio mágico donde los haya.

     Antes de abandonar Sarria me paro en Santa Mariña, mas tarde después de sellar me detengo en el Cruceiro que hay una vez pasada la antigua cárcel, foto de rigor de la ciudad y casi mas allá, después visita obligada al Monasterio de la Magdalena, solo visualizo el exterior, ya casi estoy fuera de Sarria y continuo.



     Cuesta abajo, algo empinada, junto al cementerio y primera sorpresa al girar el camino, Ponte Aspera, un antíquisimo puente que puede ser el inicio de un sendero dominado por lo fantástico, atravieso y sigo sin saber que encontraré, avanzo paso a paso, un primer trámite cruzar la via del tren y a continuación la senda empieza a cerrarse, prados y mas campos de maiz se van cerrando y sin darte cuenta entras en un sombrío silencio del camino, nada mas pasar unos tablones pequeños de madera, para no molestar un arroyuelo, te encuentras con la virginidad del camino, altivos robles, marcados algunos por su edad, algunos de estos robles con orificios donde puede caber mas de una persona, es una buena cuesta hacia arriba, te tienes que parar, pero no por la subida, es el espectáculo tan natural y mágico que tienes ante ti, paisaje bravo y silencioso, bosque frondoso de Meigas, ensimismado asciendes, este es unos de esos lugares donde reivindicas tu soledad, una última parada antes de finalizar, amilano la sed con un buen trago de agua, echo la vista atrás y no paro de sorprenderme de lo que veo, lugar para ir sin prisa, sitio que te deja huella, subida fatigosa donde la vegetación roza lo animado.



     Durante unos instantes no he percibido que es de dia, que el Sol anda en todo lo alto, ha sido la zona tan sombría que los robles con sus poderosas ramas y hojas cerraban cualquier atisbo de luz exterior, he estado tan absorto que ahora al llanear me sorprende como luce "San Lorenzo" desde ahi arriba, es mas, incluso me molesta la luz. No dejo de pensar en el sitio, hasta me dan ganas de bajar y volver a subir, de saborear tan extraordinario paraje. Zigzaguea el camino, el sendero vira y gira entre prados y de nuevo mas maiz, no muy lejos aparece una aldea, vuelta a la civilización, albergue, casas, establos, busco la iglesia de Barbadelo, pregunto y me indican que mas adelante.



     A esta hora la mochila se deja caer, pero me gusta lo que veo, en mi tierra se llaman "vegas" y también huertas, los paisanos del lugar las hermosean con navizas, coles, lechugas, tomates, ........ ¡madre mia que vergel!, pienso en este lugar como si fuera un paraiso, me detengo en un manzano y mirando para todos los lados arranco una manzana, a la hora que es, ya cansadillo la muerdo y continuo, cuando no tardo mucho en ver la torre de una iglesia. Alli está, imagino que impertérrita al paso del tiempo, los muchos años no pasan en balde, la encuentro cerrada y la verdad que no me sienta bien, tras darle la vuelta me sorprende el camposanto que lo circunda, incluido tumbas en el suelo, poco mas arriba hay un albergue, porque no parar y descansar y poder verla por la tarde, mis pasos deseosos se paran al final de la cuestecita, me saluda Pedro, he vuelto a acertar, tienen cama,  impresionante casa, buen ambiente y mejor gente, quisiera detener el tiempo, no saber si es martes o viernes, si es 5 o 31 del mes, este es uno de esos sitios donde recibes una de los milagros mas importantes del camino, la amistad.



     Una vez lei y anoté una frase de Milan Kundera que decia: "Cada tramo del camino tiene sentido en si mismo y nos invita a detenernos......"



     Carmen y Pedro en su Albergue te cuidan y te miman. Los exteriores te hechizan, la capilla de San Silvestre muy íntima, dentro te da la sensación de no saber donde andas, un pilón con agua de la de antes te ameniza con su chorro continuo y algunos metros mas adelante, vistas al infinito, postales vivas ante tus ojos, de verdad para "echarse a dormir" con los ojos abiertos.



     Aqui me quedo en este maravilloso lugar sin dudarlo, para saborear la extraordinaria tarta de queso de Carmen y poner oido fino a las innumerables historias de Pedro, todo un maestro del Camino. Por la tarde visita obligada a la Iglesia de Santiago de Barbadelo, hermosísima, fascinante, os lo cuento en otro momento.



Buen Camino peregrinos.

Jacinto Fuentes Mesa.
Abuelo y peregrino.

ALCAUDETE-BAENA, 3ª ETAPA DEL CAMINO MOZARABE DE JAEN

viernes, 24 de abril de 2015

     Hoy adelanto la salida, me quedan 25 kilómetros que son un elogio de camino, mas olivar, olivar bravío con alma de viejo. Mientras paso por delante de Santa Maria la Mayor, recuerdo la tarde de ayer en este magnifico sitio que se llama Alcaudete. Fijo la vista en una de sus portadas y me llama la atencion entre otras cosas, las dos conchas en la parte alta de la misma. A partir de ahi mientras camino y observo el gran Castillo Calatravo recuerdo las historias pasadas de aqui, que me contó Ana. Alcaudete es encrucijada de caminos, paso de gentes que dejaron huella dia a dia, conquistando este impresionante Castillo, enfermó el famoso rey que pasó a la historia como El Emplazado, justo en el tiempo que anunciaron los Hermanos Carvajales, "emplazándolo" al Juicio de Dios cuando fueron ultrajados y ajusticiados.


     Sigo mi camino y de vez en cuando vuelvo la vista atrás y se emociona mi mirada viendo la silueta de esa genial mole de piedra bien puesta. Absorto por la silenciosa soledad del camino avanzo metros, me acompaña hace unos minutos un huerto solar, al abandonarlo las flechas me indican un pequeño regateo entre olivos para coger otro camino, veo un par de cortijos, uno de ellos abandonado, debo saltar un arroyuelo y junto a él una graciosa indicación del camino Mozárabe, no muy lejos observo un pinar y bajando también veo un arroyo algo bravio, mi sorpresa es que hay que pasarlo, aunque no hay peligro, si hay que dar un salto con cuidado, en una pequeña subida llego a la carretera nacional, donde debo extremar el cuidado con la circulación.

     Tras dejar la carretera de nuevo olivar, bien marcado, el camino me sumerge en un espacio silencioso, donde solo los pájaros alteran el silencio de la naturaleza, al final un sendero poco a poco me hace ver en la lejania la Laguna del Salobral. Me contaron ayer que lo han intentado secar varias veces y que no han podido, y malintencionadamente sonrío viendo las aves surcar sus aguas y reconociendo que esta vez la naturaleza ha sido mas fuerte que la insistencia del hombre en borrar del mapa este humedal. Y es aqui, apoyando el trasero junto a la cepa de un olivo donde me aprieto un cacho de pan con aceite y mordisqueo un pequeño tomate.

     Abandono la laguna no sin volver la mirada y despedirme de ella. Nada mas abandonarla me hicieron la observación de seguir un sendero o continuar por una pequeña carreterilla, el sendero tiene premio, el tercer arroyuelo del dia, gusta la aventura, una aventura de tres pasos entre patuscos para no mojarte y una cuesta empinada entre olivos hasta llegar a la carreterilla. Con cuidado y sin sobresalto continuo por el asfalto un breve rato hasta que de nuevo entro en un sendero aparentemente llano. Le llaman a todo esto la "verea de Graná", al poco una finca con burritos graciosos, caballos que se acercan a la valla y un dueño que si te ve te pregunta si necesitas algo. Breve charla en la que me cuenta que el también fué peregrino. Mis pasos continuan buscando Baena entre olivos, sin prisa, me siento duende en un bosque de olivos sorprendente, quizás en tono melancólico pienso que en dos dias cambia el panorama. Ya voy a entrar a Baena, primero me desenfundo un pequeño descanso en una fuente a las afueras de la localidad y tras una escueta, pero empinada cuesta entro en Baena. Mis pasos se dirigen a la Parroquia de la Virgen de Guadalupe, tras presentar mis respetos, charlo en la puerta con un paisano del lugar y me dice que ha visto a un par de peregrinos pasar dirección del albergue. Me cuenta que él desde Baena ha peregrinado al Cerro del Cabezo y que de buena gana me acompañaría hasta donde yo quisiera.

     Vengo viendo desde lejos una fortaleza, y alli en lo mas alto me debo hospedar, tengo conocimiento de no perderme el Castillo, un museo del Aceite, el Museo municipal repleto de piedras romanas, ..........., unos medios de vino de la zona y un salmorejo que quita el "sentío"  ¡¡ todo se andará !!.

     Llegar al albergue tiene tarea, pero merece la pena. Hay tres peregrinos.

Jacinto Fuentes Mesa.
Abuelo y peregrino.

MARTOS-ALCAUDETE, 2ª ETAPA

domingo, 29 de marzo de 2015

   


    Salgo temprano, apunta calor a mediodia, cierro el albergue y marcho hacia abajo para cruzar todo Martos, me apuntaron ayer que todo recto hasta la Cruz del Lloro y despues coger la Avda. de los Olivares y todo recto, con lo fácil que me lo pusieron rememoro la tarde anterior, el albergue de encanto, el trato de las Madres Trinitarias de auténtica hospitalidad, el paseo por la parte de vieja de Martos encantador con unas vistas espectaculares, la fachada lateral del Ayuntamiento muy peculiar, incrustados tiene algunos Miliarios romanos, no cabe duda que por aqui hubo camino, trasiego de caravanas, ir y venir de arrieros y paso importante de personas. Por la tarde me muestran un fotograbado del siglo XIX en la que aparece la Cruz del Lloro, extramuros de la ciudad, y junto a ésta un Peregrino, nota importante también para saber del paso de peregrinos por la localidad, recordando ésto me paro ante la Cruz del Lloro y hago pose como el peregrino del fotograbado y es a partir de ahora cuando recuerdo la historia del rey Enrique el Emplazado y los Hermanos Carvajal, paso a paso, contento, con la mente fresca salgo de Martos siguiendo las flechas amarillas, tras una pequeña urbanización me adentro en un bosque impresionante de olivos, me llaman la atención, son grandes, robustos, algunos con cuatro patas, impresionante, está amaneciendo y los pájaros no paran de llamarse unos a otros y revolotear de árbol en árbol.

     Ensimismado aparece un cruce extraño, me cruzo con la Via Verde del Aceite, la flecha me indica al frente, la cruzo y me adentro en un camino que poco a poco deja de ser tan andaluz, el murmullo de un arroyo, el cañaveral y un sendero de ensueño me dan a entender que la magia del camino me ha llevado a otro lugar, asi de repente, a mi izquierda observo desde mi sendero un gran puente de hierro y en otro cruce mas abajo giro a la izquierda, segun la flecha, y me encuentro con un arroyo, algo bravio, pero no peligroso, hay que cruzarlo, en dos o tres zancadas lo cruzo, asi lo hago y ¡¡ como no !! me mojo, vuelvo la vista atrás y me rio, es ahora cuando empiezo a subir despues de 4 o 5 kilometros la pequeña cuesta, es bonito el panorama, no muy lejos en una loma observo que se desperezan unos pájaros grandes, entre paso y paso termino la subida y las indicaciones, ahora si, me indican que me incorpore a la Via Verde.




     No es camino viejo, fué camino de hierro donde también hubo trasiego de mercancias y de personas y ahora es sendero de ciclistas, de paseantes y de camino de Santiago, a poco de empezar este nuevo sendero me encuentro una estación abandonada con un merendero agradable, es la mitad de la etapa de hoy, alli mismo mirando al horizonte me desperezo una naranja, un trago de agua y continuo.

     La Via Verde se haria monótona si no tuvieras en que pensar, pero conforme andas y observas el paisaje se te hace bastante llevadera y mas cuando debes atravesar esos grandes puentes de hierro realizados por alumnos del Sr. Eiffiel, o cuando no muy lejos ves una torre de un castillo cercano vigilante del antiguo camino que por estas tierras pasaba y te quedas sorprendida como no tras cruzar el puente mas largo cuando ves abajo, junto al rio, un magnifico puente, pequeñito pero bellisimo que te anuncia el paso del camino por estos territorios, fotos muchas fotos y como no ganas de bajar a verlo, pisarlo y sentir el latido de la historia.



     Silencio, soledad y a la vez compañia, todo revuelto, esa es la magia del camino, un cruce me indica a traves de una flecha que hay que desviarse a la izquierda, asi lo hago y empiezo una subida que al final se hará larga, pero que merece la pena hacerla, el horizonte se convierte en una estampa interminable de lomas y riscas, todas llenas de olivos y de vez en cuando salpicada con algún cortijo:
campo, campo, campo
entre los olivares verdes,
los cortijos blancos
.........
Asi lo vio Machado y asi lo veo yo subiendo este repecho.



     Acabada la cuesta, otra imagen para guardar en la retina, alli arriba, impertérrito al paso del tiempo, emergente de la montaña, el Castillo Calatravo de Alcaudete, hermoso y vigilante de los caminos de siempre, yo vengo desde el camino de Jaén, por alli aparecerá el otro que traerá a gente de Granada y mas a mi derecha los provinientes de Córdoba. Llego al final de mi andadura de hoy con las ganas de patearme la localidad por la tarde y saber de ella, el camino en dos dias ya me está dejando huellas.



     Hoy es uno de esos dias que cruzas el túnel del tiempo y te transporta a otra época, si no sabes de horas, ni de dias, ni de semanas es que estás en el camino.

¡¡BUEN CAMINO!!

Jacinto Fuentes
Abuelo y peregrino.

   

   

   

JAEN-MARTOS 1º ETAPA DEL CAMINO MOZARABE DE JAEN

martes, 24 de marzo de 2015




 

     Arranco de buena mañana, mis pasos avanzan para iniciar mi peculiar camino hacia Santiago de Compostela, tras observar la majestuosidad de mi Catedral y solicitar benevolencia al Santo Rostro del balcón principal, me giro y la voy dejando a mis espaldas. La primera flecha amarilla me indica el camino, la Plaza está en silencio, silencio y camino es mi compañia, intentando recordar si lo llevo todo, ¡que pregunta!, ¿lo llevo todo?, ¡ claro que lo llevo !! me respondo, voy yo introduciendome en una aventura misteriosa, buscando no ser dueño de nada, como cualquier buen peregrino en camino. Progresan mis pasos poco a poco, el golpe de mi gancha en el suelo rompe el silencio y hace eco en el interior del Arco San Lorenzo, dejo atrás la Plaza de Santiago y su vergonzoso solar, alzo la vista y observo la Cruz en el cerro, llego a San Juan, dejo en un tris el Palacio de Villardompardo, encarrilo la entrada en el barrio mas jaenero, saludo al lagarto de la Malena,  y sin prisa pero sin pausa voy abandonando La Magdalena, por la Puerta de Martos comienzo a abandonar la antigua ciudad, en breve estaré fuera de la antigua Aurgi, o la musulmana Yayyan, pegado a la carretera dejo mi Jaén.

     Ya hay luz de dia, en el Pago de la Imora, donde un dia firmaron pacto de no agresión las huestes Calatravas y el Condestable Iranzo, giro a la izquierda y empiezo a recorrer el antiguo camino a Torredelcampo, primero a derecha e izquierda casas de campo vigilantes con sus perros rompiendo el silencio y diciendote que alli mandan ellos, y a poco la mejor compañia en muchos kilómetros, a diestra y siniestra el árbol de la paz, "el olivo", es aqui y ahora cuando intento avanzar a buen paso, ya si es verdad que estoy envuelto en el mayor bosque de olivos del mundo, subo loma, bajo buscando arroyuelo, ahora seco, llaneo por un camino sombrio y fresco y vuelta a subir en un vericueto sendero que en un momento roza la autovia, sé que ya estoy en término de Torredelcampo, cruzo la carretera del Megatin y siguiendo el sentido de las flechas amarillas instaladas en el cruce, voy al frente, bajando poco a poco y viendo las primeras casas de campo de los torrecampeños, aqui me vuelvo a sorprender, viñas aqui y allá, almendros a ambos lados del camino, parcelas repletas de árboles frutales, con la mente entretenida empiezo a ascender una subida corta y algo fatigosa. Y allí arriba, cuando se acaba la cuesta aparece Torredelcampo, la vista es hermosa, pueblo, montaña, caminos.

     A la entrada de la localidad observo un letrero que me habla del camino, ya dentro por sus calles observo azulejos con flechas amarillas que me indican por donde ir, varios giros por sus acerados y me encuentro en la Plaza de la Iglesia y por supuesto del Ayuntamiento, me tomo un respiro, sello mi credencial en la Iglesia y en el despacho de la Policia Local y avanzo de nuevo.

     Veo que voy por buen camino, vuelvo a salir por la Puerta de Martos, tras doblar varias esquinas, me refresco en un gran pilon donde salpica el agua de varios caños, despacio, pisada a pisada abandono la patria de Juanito Valderrama, a las afueras del pueblo giro a la izquierda y empiezo a subir hacia la ermita de Santa Ana, "la Abuela" la llaman cariñosamente los torrecampeños, se hace la cuesta pesada y agotadora y por fin estoy en la ermita donde me detengo, presento mis respetos a la Santa Abuela y prosigo mi camino, nada mas salir la explanada del Cerro Miguelico, decenas de mesas y bancos donde elegir y descansar un buen rato, y entre pecho y espalda comer un chusco de pan con aceite y queso y de vez en cuando un buen apretón a la bota de vino.

     Sin prisa me alejo del enorme paredón del Oppidum íbero con direccion a Jamilena, en el cruce hay un hito de granito que me anuncia el giro a la izquierda, con cuidado por una carreterrilla encuentro a pocos minutos un pequeño cruce con un camino a la izquierda, justo donde hay una pequeña caseta que me anuncia que ando muy cerca de Jamilena, el carril me lleva a la localidad y tras un pequeño callejeo aparezco en el Ayuntamiento. Sello en credencial y vuelta al camino, todo linea recta hasta salir del pueblo, en el poligono industrial giro a la izquierda y al fondo del mismo de nuevo giro a la izquierda, bien marcado el camino me introduce de nuevo en la antigua calzada romana buscando la antigua Tucci romana, la actual Martos, hace un rato ya he oteado en el horizonte la Peña, a partir de ahora será el Santo y Seña de la vista, subo y bajo, bajo y subo, hay arroyuelos, ahora secos, en época de lluvia bastantes caudalosos, es aqui en este tramo donde hay que pararse y ver el trazado del antiguo camino romano, justo en los arroyuelos, si te asomas, todavia se ven piedras y sillares de alguna que otra puentezuela del camino. Envuelto en el precioso olivar, al frente siempre la Peña de Martos, vigilante del camino, a la izquierda los montes que rodean a Jabalcuz, el camino pasa unas pequeñas casas que nos obligarán a coger una carretera que en poco mas de un kilometro nos llevará a Martos.



     Entramos a Martos, ¡que casualidad!, por la Puerta de Jaén, la Peña a nuestra siniestra ahora y encajonada, alli al fondo la Iglesia de San Amador, Patrón de la ciudad, mártir Mozárabe y primer Santo de la Diócesis de Tucci y de Jaén. Antes de entrar a ver el Patrón y sellar, en la ermita de Santa Lucia, un buen refrescón y tras presentarle mis respetos a San Amador empiezo a subir una pendiente que me dejará en la Plaza del Ayuntamiento. Continuo el camino, ahora cuesta abajo, y justo detrás del Consistorio me encuentro con el Albergue de Peregrinos en el Convento de las Madres Trinitarias.

     Es tiempo de aseo, comida, descanso y meditación, hoy el camino me ha aportado silencio suficiente para tener buenos pensamientos.

¡¡BUEN CAMINO!!

Jacinto Fuentes Mesa
Abuelo y peregrino.


UN SENDERO DE CUENTO, EN UNA MONTAÑA DE FANTASIA *

domingo, 16 de noviembre de 2014

      Menos el aire todo es silencio, paisaje altivo, me enamora este territorio estremecedor, con historias, con leyendas. Hace siglos la Reina Isabel la Católica también estuvo aquí, tuvo que parar en este paraje, venia de Quesada e iba a la conquista de Baza, el Guadalquivir bravío le impidió el paso en ese momento, tras varios intentos de vadearlo no pudo ser. Según la leyenda la Reina mas Católica tuvo que descansar en este paraje y sus caballeros lo prepararon todo, en una noche terminaron el puente. Pues desde aquí, desde este emblemático Puente de las Herrerias arranco por una buena pista dirección del Refugio del Sacejo en primera instancia.


     Encinas, quejigos, pinos me acompañan por doquier y a mi izquierda el rumor del rio grande andaluz, ¡ el Guadalquivir !, no paro de ascender poco a poco, una gran casa se deja ver en el trayecto, atravieso un túnel y la valla y a poco dejo el carril que me llevaría al nacimiento del gran rio y opto por coger a la derecha una pista en la que descubro un arroyo que imagino llevará el agua al Guadalquivir. Hace fresco y la pista se hace dura en su ascenso, en cada reposo observas esos gigantescos pinos laricios y junto al arroyuelo numerosas nogueras e higueras, majuelos y gracias al fresco algún que otro arce. En hora y media y con una subida dura ya estoy en el Sacejo. Mientras asciendo, a cada paso intento apropiarme de la memoria de estos caminos, ¿para que sirvieron?, ¿quien los transitó?, y aún mas, cuando pisoteo un lugar mágico como este territorio, donde ahora nos regocijamos de su naturaleza y su belleza, pero que en otros tiempos la memoria de los mayores y sus recuerdos nos dirán que no eran tiempos fáciles y aún así, esta sierra no la cambiarian por nada del mundo.

     Un pequeño descanso oteando las instalaciones del Parador de Cazorla desde el Refugio y de nuevo a retomar la pista con la sorpresa de un repecho que parece que no acaba, tiene poco mas de medio kilómetro, que con algún que otro descanso se supera. La pista poco a poco se convierte en sendero, el ascenso se hace menos fatigoso y la frondosidad del bosque es espectacular, las vistas al infinito no dejan de sorprenderte, el contacto con estos arboles centenarios te hace sentir otro, aqui está el alma del mundo. En la subida llego al Puerto del Tejo, es aquí donde puedo girar a la derecha hacia La Iruela y pasar por delante de la Ermita de la Cabeza o seguir hacia el Gilillo buscando Cazorla. Es este lugar ahora un cruce sin importancia, pero en su dia fué un sitio donde habia que decidir que camino tomar, por donde ir, aldeas, sierra, poblados...

     Son varias y todas agradables las vistas que obtienes, nada mas dejar el Puerto del Tejo desaparece la arboleda, quizás en la lejania algún que otro pino laricio y en la aparente llanura vegetación rastrera que oculta grandes piedras. Es aqui en esta zona donde giras la cabeza y vas teniendo visión de lo que a pocos minutos vas a ir observando a tu derecha, poco a poco vamos abandonando las vistas hacia el Valle del Guadalquivir para tener en la retina ese otro inmenso bosque de olivos en la lejania.

     Ya queda poco para llegar al Gilillo, el trajín del sendero te lleva y te trae, te sube y te baje, en el silencio suena el rastreo de un ciervo, aquí me encuentro evadido totalmente del tiempo real, lleno de naturaleza y de espíritu aventurero, ensimismado como cuando estoy en el camino, disfrutando de eso tan invisible y que no puedes tocar como es la felicidad. Cuando menos esperas ya estás en el Gilillo.

     Y aqui está este pico, tenebroso como casi siempre en esta época, grande y dirigente, majestuoso, desde aqui girando sobre si mismo te sorprendes en un balcón con vistas al infinito, Sierra Mágina, la Loma de Ubeda, la campiña con su inmenso olivar, la Sierra de las Villas, la de Segura con el Yelmo y el Banderillas, todo un espectáculo que te coloca fuera del mundo. Pudo ser el Gilillo, así lo imagino, uno de esos puntos en los que los antiguos serranos subian a los "miraores", asi me lo contó un viejete, para anunciar algo especial a voces, gritos con mensajes, recados, anuncios de fiestas o algún encargo, me dijo este hombre sabedor de lo que decia, que las voces en el silencio serrano, resonaban a bastantes kilómetros de distancia.

     Tras un bocado y con la cabeza llena de imaginación reanudo la marcha, quizás empieza ahora lo peor, ocho kilómetros cuesta abajo, al principio el zigzagueo te lleva por un sendero con piedra suelta, libre de árboles con buenas vistas, ante nuestros ojos van apareciendo Quesada y Pozo Alcon a tu izquierda y a la derecha no paras de ver grandes rocas, una auténtica muralla de piedra prácticamente inexpugnable. Conforme bajamos, de vez en cuando hay que parar y echar la vista atrás, en poco mas de un kilómetro de bajada dejaremos de ver  el Gilillo con toda su majestuosidad y poco a poco adentrarnos ya en otro bosque, con una vereda mas ancha, mas pisable, se nota la mano de los antiguos hacedores de caminos, ahi están impertérritos al paso de las gentes y del tiempo. A la altura de un cruce nos encontramos en el Collado de Cagahierro, cruce importante en el pasado, por aqui los "regoveros, los hacheros, los arrieros", las gentes de la sierra atajaban para ir de un lado a otro, importante camino éste que algún dia habrá que hacer, en el que las gentes del lugar atravesaban para ir a Tíscar en peregrinación.

     Pero sigamos hoy por nuestro camino, seguimos descendiendo, con algún que otro claro vamos viendo Cazorla pueblo, y en el infinito el inmenso y fantástico olivar de la campiña cazorleña, a veces el terreno y sobretodo el ambiente se vuelve húmedo, aparecen charcales, arroyuelos en los que detectas la gran cantidad de agua que puede existir en el subsuelo, aunque hay un extenso pinar no es menos cierto que por la humedad se ve musgo, bastante hiedra, arces, etc. y como final de esta humedad una fuente para refrescarse. En el descenso giramos y giramos, una cascada aparece con gran cantidad de agua y poco a poco mas cercana, Cazorla, da la sensación de que ya está ahi, pero no, todavia queda bajada, es lenta y mas cuando no paras de sorprenderte de todo lo que ves, si estás rodeado de árboles, el bosque es majestuoso,  si los árboles desaparecen por momentos allí al frente Cazorla, sus Castillos, sus olivares y a cada lado mas vistas de montañas en las que por encima de ellas te puedes encontrar algún buitre o aguila oteando el horizonte.

     Aparecen en el sendero viviendas alejadas del núcleo urbano, chalets, huertas, alguna que otra ermita, miradores en los que no paras de quedarte sorprendido por las vistas, de nuevo el run-run de un rio, el Cerezuelo, sus aguas nacidas de las entrañas de la tierra, y entre sendero, vereda y camino llego a Cazorla, sorprendido por las ruinas de Santa Maria, construcción de Vandelvira y volviendo la vista observo el espectáculo visual que he tengo a mis espaldas, lugar por donde he transitado, paisaje bravo y silencioso, camino rico en historia y en historias de las gentes.

     El dia ha amanecido triste y bronco, pero el camino me ha vuelto a sorprender, ahora toca "rin ran, andrajos y un buen vino".

     Buen camino.

     Jacinto Fuentes Mesa. Abuelo y peregrino.


* EL TITULO DE ESTE RELATO HA SIDO COPIADO DEL BLOG DE " EL SENDERISTA LOCO"







PUERTO ALTO EXISTE EN JAEN

domingo, 7 de septiembre de 2014

          Salto al campo una vez mas, esta vez en los alrededores de Jaén y me siento complacido por el buen rato que he pasado, naturaleza, vistas, historia, gente, amistad.......

     Os cuento que no hace mucho andorreteé esta zona con un buen hombre del lugar, de esos hombres que nos van dejando y que pasaron hambre, que para echarse unas migajas a su boca y a la de su familia no tenían que coger calculadora, ni echar mano de cuentas bancarias, ni tenían "depres" ni nada por el estilo, solo había que ingeniárselas para comer dia a dia. Pasaban lo que pasaban de Sol a Sol y salían al campo y cogían lo que este les daba y de la zona lo sabían todo, hasta el mas mínimo escondrijo, y se nos van con sus historias, con sus leyendas que le contaron sus padres y sus abuelos, historias que se pierden en la noche de los tiempos y sobretodo nos dejan sin su sabiduría de la vida.
     Hoy hemos echado un buen rato por Puerto Alto, a unos 15 kilómetros de Jaén y si con Manuel me resultó un sitio por descubrir, hoy con Francis y Jesús y otros amigos, hemos rematado la faena. Me cuentan que en la zona estuvo el ejército Napoleónico instalado allá por 1810, hay varios lugares que han quedado con sus nombres a perpetuidad, Puerto de los Cañones, Loma del Pendón, Plaza de Armas, desde alli controlaban el paso a Granada, lo escarpado del terreno, las localidades cercanas a Jaén con un simple golpe de vista, La Guardia, Mancha Real, Pegalajar, y eso tiene este camino, vistas hermosas hacia el infinito, incluso en dia claro se puede palpar Ubeda, el Castillo de Jaén y de La Guardia, parecen dos pequeños trofeos de una tarta suculenta de imágenes impresionantes.
     Pero hoy he recordado a Manuel cuando me decía que por allí había de todo y si el me enseñó un camino camuflado para el "estrasperlo" de la guerra y la postguerra entre la Cañada de las Hazadillas y Puerto Alto, hoy he entendido el trajín que pudo tener esta zona cuando el hambre de verdad apretaba. Caminos con alma que quieren contarte que por allí anduvieron "bandoleros", quizás algún escapado de la Justicia escondiéndose de las autoridades, gentes del "maquis", "estraperlistas", "buhoneros", "carboneros", "arrieros", "alimañeros" y me quedo sorprendido que también en esta zona de Jaén, en Puerto Alto existió el "esenciero".  Si, porque en esta zona se recogia "lavanda" por la mañana con la fresca y a continuación se destilaba como cualquier bebida y esa esencia destilada se enviaba a Jaén a aquellos lugares donde hacian "fragancias", ¡ que bonito, no !. Ahora solo queda algún valiente que va por la zona, pastores con sus cabras y sus ovejas en busca de pastos y fuentes de agua para beber.
    Pues todo esto y bastante mas, nuestra imaginación podrá volar y transportarnos a otros tiempos, todo esto en unos 15 km recorridos aproximadamente, cerca de Jaén, Puerto Alto "existe".

Jacinto Fuentes Mesa
Abuelo y peregrino.