Nos esperan 25 kilometros y hay que arrancar de auténtica madrugada. La mañana es fresca y aunque se presume Sol, es cierto que la manga larga ayuda. Salimos de Miraz y empezamos un repecho algo osco, el piso no es firme, no paras de pisar grandes piedras sobre un camino ancho y ascendente, resulta interesante que la piedra brilla con la Luna y la poca luz que van dejando las estrellas que quedan en el firmamento, hay algún momento que al paso parecen luciernagas. Una vez cogida considerable altura vuelvo la vista y me sorprende ver la ultima estrella de la mañana, el Lucero del Alba va apagandose pues en el horizonte aparece los primeros timidos rayos de Sol.
El camino no es ni mucho menos los místico que en el dia anterior, pero si bonito, primero bosque de eucaliptos, despues una buena arboleda, repoblacion de pinar, el camino continua y la mirada siempre en el infinito, queriendo encontrar alli al fondo quizas tu propia libertad, entre paso y paso y el tiempo avanzando van surgiendo aldeas y casas en el camino, gustando lo que rodea y haciendo la subida bastante agradable. A 10 kilometros andados mas o menos llego a Roxica y alli de nuevo te envuelve estas historias de la magia del camino, una señora atiende al peregrino con una pequeña barra, cafe de pucherete, dulces caseros, pan buenisimo, mantequilla de la tierra y una simpatia y una sonrisa que no sabes si seguir alli un rato mas o definitivamente arrancar, pues aun quedan otros 15 kilometros. Hablo con ella y ofrece alojamiento tambien a los peregrinos por la voluntad, me dice que solo tiene una casita pequeña y ocho camas, en la sonrisa, en los coloretes de sus mofletes, le asoma que es buena gente, y que esta alli pues por esas cosas del camino, cosas de la aventura, de la libertad, de hacer bien y no mires a quien.
A partir de aqui el camino cambia, en la distancia el espectaculo visual es impresionante, en la cercania es bonito y te da tiempo en eso que se dice de mirarte por dentro, de darle un sentido a lo que has hecho en los ultimos tiempos y a lo que te enfrentas en el futuro, mientras continuo en una subida algo fatigosa pensando en mis cosas, llego al punto mas alto de la ruta, en la cumbre del camino no se ni donde estoy, no miento si digo que en algunos segundos siento que estoy fuera del mundo y es ahi donde me ha colocado el camino.
A partir de aqui, de este punto alto, comienzo a bajar, la carretera se ha sobrepuesto al camino magico y lo que queda no te interesa, hay que llegar lo antes posible, se sufre cuando el albero o la tierra te la cambian por asfalto. En el avance por fin alli a lo lejos las torres del Monasterio de Sobrado dos Monxes. Un oasis en el camino, bonito, tiene aún frailes. Ganas y ansias de llegar, el camino acaba por hoy en un lugar mítico del camino del Norte, el entorno del Monasterio y su interior es impresionante, cualquier detalle de sus tres claustros, su iglesia restaurada y aun con mucho trabajo por delante, todo es agradable. Aqui en el monasterio hay un albergue y alli dormiremos. Por la tarde los frailes ofrecen una parte de la Liturgia a todo el que quiera y bueno alli estamos una vez mas los peregrinos, para oir esos cánticos que solo ellos entienden, pero que nos suenan a GLORIA.
Poco mas, de madrugada nos espera otra salida. Arzua será la proxima meta.
BUEN CAMINO.
Jacinto Fuentes Mesa, entre otras cosas abuelo y peregrino
MONASTERIO DE SOBRADO DOS MONXES, UN OASIS EN EL CAMINO
martes, 19 de agosto de 2014
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DE BAAMONDE A MIRAZ
lunes, 18 de agosto de 2014 Salto a la calle y el fresco de la mañana me hace abrir la mochila y coger la manga larga que no abandono hasta al mediodía. Nos hace un tiempo perfecto para andorreterar todos estos caminos buscando ese final que todos pensamos.
Se empieza un poco desesperante, nos cuentan los lugareños que los primeros tres kilometros coinciden con la antigua N-VI, y la verdad es que el peregrino quiere sendero y que entrañe camino en silencio.
Terminados los tres kilometros nos adentramos en un sendero, de los recorridos por mi estos próximos metros son de los mas espectaculares que un peregrino avezado puede observar. Callado, en absoluto silencio, paso a paso sientes el sosiego y la calma dulce de un bosque que parece a ratos animado, calma dulce en el rincon de una pequeña ermita rodeado de arboleda magica. Asciendes y te transportas a otra dimensión, en una apretada cuesta observas un bravura silenciosa que intenta tocarte en la estrechez del sendero, no hay ni cantos de pájaros, este es un lugar que solo reivindica soledad, es cierto que hasta aparecen pequeños sonidos que crees son duendes y el remate una cueva hecha con tamaras que puede dar cobijo a cualquier peregrino o por que no a una meiga, porque como se dice por aqui haberlas "haylas".
Terminando este magnifico sendero, el camino siendo agradable y bonito, aunque pisas un sendero con alquitran, reune este territorio algo que no se explicar, te vuelves melacolico y asi lo entiende una serie de personas de otros lugares que se han instalado por esta zona, buscando la magia del camino y el apoyo al peregrino. Reculo en una de estas casas donde una peregrina abandona su vida acomodada y pone las bases de una nueva vida serena, reconfortante, tranquila, sin estrés, me ofrece en su idioma un café cateto, jajaja, me rio, es café de pucherete, ummmm, con chorreón de orujo incluido. De lujo estaba alli. Pero es que a escasos kilometros un artista de estos que se apartan del mundo te recibe con sus manos abiertas, ofreciendote lo que tiene, cafe, amistad y ..... un abrazo de absoluta cordialidad.
Disfrutando de la gente de la zona, de la exuberante naturaleza y del propio camino aparezco en Miraz, aldea pequeña con Iglesia pequeñita y antiquisima, llego y aparece el cura que de vez en cuando, solo de vez en cuando viene por aqui y ofrece Misa. Compartimos minutos con él y nos quedamos a descansar nuestro cuerpo en una etapa de poco mas de 16 kilometros en los que el propio camino y en escasos metros hemos tenido la oportunidad de vivir magia natural y magia espiritual.
Buen camino amigos
Jacinto Fuentes Mesa, entre otras cosas abuelo y peregrino.
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DE VILALBA A BAHAMONDE
viernes, 15 de agosto de 2014 Solo esperaba que las cosas salieran bien y como siempre así han salido. A las 7.30 de la mañana hemos partido de Vilalba, 9 grados de temperatura, ideal para andar, y con el nervioseo ya acumulado de la tarde de ayer.
Ayer incluso algunos compañeros se fotografiaron con Monseñor Rouco Vale raqueta resulta es nacido aquí como D. Manuel Fraga.
Hemos salido compactos, la anécdota es que con los nervios la cabeza ha tirado casi por donde no debía y hemos dado un leve rodeo, anécdota a parte, con nueve grados y despejado hemos echado para adelante. Al fondo no muy lejos bastante niebla, aunque nunca la hemos tenido con nosotros.
Poco a poco nos hemos ido sumergiendo en el camino, a ratos era tan espectacular por donde andábamos, que daban ganas robar el alma al paisaje. Un par de puentes sobre ríos, uno de ellos bastante bonito, y unas pocas aldeas salpicadas sobre el camino nos han acompañado hasta Baamonde donde has llegado sobre la 1 del mediodía, ya con 22 grados.
El ambiente entre nosotros muy bueno, en la comida nos hemos reído y contado nuestras primeras experiencias, el albergue esta a tope casi 100 .
Esta tarde visita a un pequeño museo en esta parroquia de poco más de 300 habitantes y en un rato a la cama, mañana nos esperan 16 km, un paseo hasta Miraz.
Hoy si hay que resaltar varias cosas, el agradable sonido de ríos y arroyos los que con sus regatos producían agradables sonidos, la animada cháchara entre nosotros mientras caminábamos y apuntar la mirada de emoción de muchos de nosotros cuando empezaba vamos al entrar el día.
BUEN CAMINO
Jacinto
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CAMINO, NATURALEZA E HISTORIA
viernes, 28 de marzo de 2014 Creo que los pies de este peregrino nunca han pisado un camino con tanto caudal de cultura, con un pasado tan rico en historias y con unos parajes naturales de una pureza descomunal. Arranco en los Jardines de Despeñaperros en un sendero que llaman Barranco de Valdeazores con la esperanza de recorrer un fantástico camino.
Nada mas empezar nos encontramos con una cuesta arriba de unos cuatro kilometros, bastante llevaderos, cruzamos la casa del guarda y un par de verjas que habra que abrir y volverlas a dejar cerradas. La arboleda es impresionante, pinos, quejigos, alcornoques, encinas, algún que otro enebro, el bosque mediterráneo vuelve al lugar propio arrebatando al terreno lo que la mano del hombre le quitó. Silencio y camino es mi compañia, todo es sosiego, punto de emoción en la mirada a cada paso.
Serpentea el camino, se acaba la cuesta, que no es tanta como me habian dicho, y se presenta la primera opción girar al Collado de la Aviación o seguir hacia adelante y opto por seguir, ya habrá momento de volver al Collado y contemplar esas vistas que me anuncian mis amigos. Al poco del cruce aparece no muy lejano los restos de un castillo, Castro Ferral le llaman, vigia impertérrito y controlador de un camino que cruzaba la Meseta y Andalucia por el puerto del Muradal. Me lleva el cortafuegos al castillo y tranquilo observo sus piedras y me imagino el trajin de la soldadesca y en un momento monto guardia mirando al horizonte mas cercano , el espectáculo visual es impresionante, es tan hermoso lo que veo que no se desde que angulo mirar.
Hay que seguir y de nuevo continuo por este bosque de inmensa hermosura, alcornoques descorchados no hace mucho tiempo, quejigos, pinos y entre los matorrales a la orilla del sendero paso la mano por el tomillo y me huelo, y si hay alguna mata de romero también y ya lo mas cuando dulcemente pasas la palma por esas florecillas lilas y sientes el aroma a lavanda, olor a monte y te sientes duende de este lugar tan mágico.
El viejo camino continua, vira y revira, sube y baja, menos el aire todo es silencio y voy expectante, cada vez que se retuerce el camino creo que va a aparecer un almohade a caballo proveniente de alguna escaramuza o un castellano con espada en mano en busca de enemigo escondido, pero es mas, por estas tierras de paso del Sur hacia la Meseta, tambien hubo siglos después gentes que se echaron al monte, bandoleros que hicieron de esta Sierra su lugar preferido para perpetrar algunas veces sus fechorias y otras veces segun los Romanticos para ayudar a las gentes del pueblo, alrededor alguna que otra cueva para vivir y buenos peñones para esconderse y esperar a los carruajes que por aqui transitaban, cuentan que el Tempranillo cabalgó por esta parte de la Sierra, haciéndose respetar, escondiéndose de los "migueletes", intentando ser el bandolero mas generoso. Tomo aposento para tomar un respiro, en el descanso aparecen nombres de bandoleros, "Tragabuches", "los Siete Niños de Ecija", "el Lero", mientras recordamos estos nombres legendarios me centro en un buen bocado de pan, aceite y habas y un buen trago de tinto de Frailes para regar el interior del cuerpo.
Una vez calmados los ruidos de mi estómago y amilanada la sed, me desperezo y vuelvo al camino y junto a los compañeros en animada cháchara continuamos observando este bello e insólito panorama, veo por fin un madroño y otro, y otro mas, poco fruto queda, lo arrimo a mi boca y siento el placer de volver a las travesuras del niño en el campo, tan exquisito bocado me trae recuerdos, me arrastra a historias que siempre perdurarán en mi memoria. Y asi enamorado del territorio que ando llegamos al Empedraillo, Camino Real, quizás sobre una calzada romana, en otros tiempos paso obligado de diligencias, carruajes, expediciones, incluso la transhumancia tuvo por aqui su paso, pienso que estoy sobre un tesoro, rico en historia de vidas y gentes, por aqui cuenta la leyenda de la Batalla de las Navas que un pastor mozárabe enseñó un paso estrecho sin vigilar a los cristianos y poder atacar por la retaguardia al ejército almohade. Me imagino por aqui a Alfonso VIII rey castellano y al Arzobispo de Toledo en pleno fragor de la batalla y en agitada conversación afirmar el rey castellano: "Vos y Yo aqui muramos".
¡¡¡Cuanto bueno!!!, en fin, nuestro caminar está a punto de su fin, aún quedan cinco kilómetros y una sorpresa mas, nada mas dejar a nuestra izquierda Miranda del Rey, me cuenta mi amigo Andrés que estos tres últimos kilómetros antes de llegar a la Aliseda son espectaculares, y lo que me faltaba es el susurro del agua en un arroyuelo recodeándose con el camino, a veces te pilla y otras se esconde, a veces bravo y salvaje, a veces calmo y tranquilo, ¡¡ ay señor, señor !!, esto se acaba, por este sendero romano junto al arroyo, envuelto en jaras azules y pizarra por doquier aparezco en la Aliseda, oasis y vergel de un lugar maravilloso, el camino de hoy alucinante, estremecedor, espectacular, tengo que volver, debo venir, quiero sentir de nuevo el pulso del camino por estas tierras, empaparme las manos de olor a naturaleza, abrazarme a un alcornoque sangriento y decirle al tronco que siento su alma, oir el canto alegre de los pájaros, palpar este inmenso bosque frondoso cargado de leyendas, volveré.
Buen camino amigos.........
Jacinto Fuentes Mesa, abuelo y peregrino.
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A LA ALDEA DEL ROCIO POR LA RAYA REAL
domingo, 19 de enero de 2014Ya estamos en territorio del Rocio, llegando al Ajolí se nota ya otro ambiente, charret, caballistas, hasta la vegetación cambia, incluso aparecen chumberas y antes de dejar este sitio privilegiado me sumerjo debajo de los árboles, los abrazo hasta otra ocasión e intento aspirar su esencia mirando sus copas. Vuelvo la vista, y vuelvo a un segundo gesto y reviro y observo, se acaba el bosque, se terminan las miradas de los árboles, se acaba el silencio y el rumor del aire rozando las ramas, un dia un sabio pastor me dijo que a esta circunstancia el le llamaba "la paz del aire", a partir de ahora dejo de ser duende.
Avanzo poco y estoy en la Aldea, solo me queda verla y a ello voy, ahora si late el corazón algo mas acelerado, el fin de este camino está cerca y acaba donde Ella se encuentra y tras el zigzagueo de la Aldea, me planto a sus pies y recuerdo aquella letra de Sevillana:
Tiempo de intimidad frente a ella, poco mas que contar pues durante la ruta ya hemos charlado, ahora toca una visita a las maravillosas marismas, lugar maravilloso y milagroso, me gusta este sitio, aqui tengo, agua, tierra, aire puro, magia, yo la siento, y alli en el cercano horizonte oteo un grupo de amigos peregrinos que hemos disfrutado de camino, de amistad, de vivencias y lo vamos a seguir disfrutando ahora con una buena manzanilla, alguna que otra gamba y un poco choco, de todo quiere el cuerpo. BUEN CAMINO.
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EN BUSCA DE LA MORENITA DESDE MARMOLEJO
sábado, 28 de diciembre de 2013 Me atrevo a decir que de tantas trochas andadas, de tantas veredas pisoteadas, este camino del que hoy escribo es de los que mas me llenan, tiene recuerdos de niñez, sabor a aguas curativas, olor intenso a campo, sensación de saber que la sierra está viva observando rastros y huellas de ciervos, gamos, jabalíes, los árboles y matorrales se van sucediendo conformando fantásticos y fabulosos bosques que palpas por doquier, salvo con mis pisadas el silencio se rompe con el canto de los pájaros, también hay regusto a historias del ir y venir de la gente y de bandoleros y para rematar al final del camino me espera la Señora, la Reina de Sierra Morena, y allá voy en éstos algo mas de 32 kms. a postrarme a sus pies.
Al pasar por el Balneario, llegan a mi mente recuerdos de mi niñez llevando con sumo cuidado el cestillo de anea, con mi vaso de cristal y llenarlo en la Fuente Agria, ¡¡¡ puffff que mala estaba por Dios !!!, pero habia que beberla como minimo dos veces al dia, en mi despedida del lugar también recuerdo cuando paso por el puente renacentista el poema que D. Antonio Alcalá Venceslada le dedicó al Balneario y a Marmolejo:
sufriste duros tiempos de extravío,
más al fin, el timón de tu navío
llevaste al puerto con certero mando.
en anchuroso Alcor cercano al río,
pareces, por tu blanco caserío
niveas palomas en tranquilo bando.
sierra, huertas, cortijos, olivares,
recibiste del cielo sin medida
y el puso en tus entrañas lo que oro
jamás podrá valer: puso el tesoro
del agua milagrosa que da vida.
Abandono el puente y miro al Guadalquivir, que no hace mucho casi lo vi nacer, y empiezo a ascender muy despacio, a partir de ahora reivindico la soledad del peregrino, ensimismado miro adelante, serpentea el camino y veo como poco a poco, muy poco a poco, el olivo va dejando espacio a las encinas que en escasos kilómetros se hacen dueñas y señoras de la sierra, algún que otro roble aparece en la lejania y con la mirada de nuevo puesta en la ruta voy consumiendo metro a metro mi camino.
La magia del paisaje se va sucediendo y en el mirador de las Majadillas me dejo llevar por el espectáculo visual que me ofrece el horizonte, en la cercanía la campiña, en la lejania Sierra Sur y Sierra Mágina. En el ascenso vuelvo a notar que va habiendo cambios en el paisaje, entre numerosas encinas, algún que otro eucalipto y pinos que se van sucediendo cada vez en mayor cantidad, una mirada atrás en una revuelta del camino y la estampa del horizonte vuelve a ser fascinante, no muy lejos el rio Yeguas aparece sereno, tranquilo, esperando su momento para unirse al Guadalquivir, mientras el camino sigue, la cuesta sigue revirando en mas de una ocasión, es bastante llevadera, ya estoy casi en la mitad de mi peregrinación y voy buscando por que lo sé la primera visión del Santuario. Cuando lo veo siento un pequeño cuscurreo en mi cuerpo que no sé si soy capaz de reir o de llorar, de saltar de gozo y de gritar lo que tanto he callado subiendo hasta aqui. Y aqui en esta primera visión del Santuario acurruco mis posaderas y me desenfundo un descanso merecido junto a unos exquisitos trozos de queso curado y pan con aceite.
Tras unos tragos reemprendo la marcha e intento apremiar el tiempo perdido, pero........., aqui en estos caminos nunca se debe tener prisa, saltan a la vista los alcornoques, los de esta parte del camino algo mas mayores distinguidos por el color de su tronco, parecen sangrar, y es que este verano habrán pasado por aqui los responsables para arrancar el corcho con sumo cuidado, de forma manual, ayudados por bestias como siempre se ha hecho. Y en la bajada vuelvo a encontrarme en la lejania el fin de mis pasos, con algo muy especial, hoy la naturaleza no me deja ver el rio Jándula por la intensa niebla que se apoya en el y sin embargo si observo el Cerro con su Santuario presidiendo, parecen emerger como diciéndome que si, que está allí, que me espera.
Continuo mi camino y el bosque mediterraneo campa por todos los lados, encinas, quejigos, alcornoques, madroños, cornicabras, majuelos,....................., continuo mi recorrido y en un giro la arboleda cambia total, ahora es el pino el árbol predominante y a paso quedo para no interrumpir el silencio del bosque, en el tesón de que mis ojos puedan contemplar algún ciervo o algún gamo y alli al fondo en la umbria del pinar una manada de ciervos, observándome en la distancia, desconfiados y prestos a la huida a cualquier movimiento mio, tras unos instantes absorto, dejo de amorrarme al camino y continuo no dejando de pensar en esta racion de belleza que me llevo en la memoria.
Ensimismado en mis pasos y en el patrimonio natural donde me encuentro, el camino se estrecha y como disponiendose en atajo, el camino se convierte en senda, un camino que parece lo han abierto a hachazos, a su fin vuelve a empalmar con un sendero ancho, fácil de andar y con unas vistas impresionantes, de nuevo andando unos metros el Santuario a la derecha y a la izquierda el infinito de una Sierra impresionante, bosques de inmensa pureza y belleza.
Ya me queda poco para llegar al fin del sendero, en poco mas de una hora llegaré a postrarme a los pies de la Señora y mi pensamiento ahora no se aparta de ella, aunque no dejo de tocar el romero y olerme los dedos o de pasar las manos por las ramillas de lavanda y tocarme la nariz y observo tambien la jara pringosa diciendome que en otra època estarà maravillosa con sus flores blancas. El silencio me ronda y me gira, me paro y bebo para refrescar mis adentros, ya no paro de pensar en Ella, a poco un puente de madera para cruzar un arroyo, desde aqui casi tres kilometros para llegar, los tres cuesta arriba, con un pinar impresionante donde los haya y ahora si, ya casi al final hay que apretar el trasero y sacar el último suspiro de los pulmones. A mitad de los metros que me quedan aparece a mi derecha el camino que viene de Andújar, la terminación de los famosos Caracolillos y ya el Arco y la Calzada, últimos metros en los que dejo de ser duende del camino y total peregrino, conforme asciendo tengo pequeños "retemblíos", con mis labios moviéndose en total silencio solicito a la Madre de Dios ventura y bienestar para todos los que me rodean y finalmente aqui estoy a sus pies,el esfuerzo ha merecido la pena, GRACIAS MADRE MIA.,
Himno a la Virgen de la Cabeza
Letra de D. Jose Maria Gallo
Música de Miguel Rivera de la Rosa
Jacinto Fuentes Mesa, devoto, abuelo y peregrino.
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CAPITULO 2 DE LA SIERRA DE SEGURA
martes, 12 de noviembre de 2013Muy poco mas de una hora y paso el Campillo, al instante el cruce que me subirá algún dia a El Yelmo y a mi izquierda empiezo a descender un vericueto senderillo, hay momentos que solo se puede mirar donde pisas, pero en el momento que puedes elevar la mirada, la ración de belleza de lo que tienes delante de tus ojos es un prodigio natural difícil de comprender, no te cansas de observar y otear, de asomarte a los peñascos, de ver como algunos pinos están en los lugares mas inverosímiles. Sigo sendero abajo y el estómago no sabe de panorámicas ni de vistas, llevo un rato que las tripas me reclaman y nada mas acabar el senderillo, llego a un cruce donde mi instinto viajero me dice que es el lugar idóneo para apoyar mis posaderas y tomar algo, y entre cacho pan, rodaja de tomate de Jaén y pedazo de salchichón de la Sierra, comentamos entre los peregrinos el acierto de venir por estas tierras, con un Patrimonio Natural descomunal y con una belleza en sus paisajes muy complicada de explicar.
Una vez sosegado el estómago y algo el espíritu nos adentramos en un camino mas ancho, camino de los de rodar vehiculos y en la antigüedad bestias que acarreaban afanosamente aquellos troncos, primero para barcos y últimamente para traviesas de tren, camino también con unas panorámicas mágicas a un lado, porque siempre al otro, al derecho, El Yelmo Chico es el que nos acompaña en todo momento, y entre pequeñas subidas y bajadas mas prolongadas, aparece en el horizonte el Guadalquivir manso, como cansado, nunca mejor dicho "apantado", la imagen no tiene precio, el coste del cansancio para llegar hasta aquí está sobradamente remunerado, pero hay que seguir y a escasos metros, otra vista sin igual, alzado y encaramado en un peñasco aparece Hornos, con su Castillo.
El tiempo apremia y a pesar de que arrecias el paso, una y otra vez te paras porque a cada paso no dejas de tener admiración de cuanto ves. Otra bajada pedregosa te hace mirar mas donde pones el pie que al frente, dejando este camino, aparece un sendero que sirve de atajo para llegar a La Capellania, lugar idóneo para echar un trago, secarse el sudor y contar entre nosotros el paraiso donde vive esta gente, rico en historias y en vida y también en fatigas para poder sobrevivir en estas tierras que en el invierno debe ser durisimo. Abandonamos la aldea por un senderillo que se nos hace mas empinado hacia abajo, hay que echar el freno, está algo escurridizo, la virginidad de este sendero es latente, llevo mas de dos horas observando que al pino laricio o al pino carrasco no paran de unirsele encinas en su mayoria y quejigos, y por allí aparece el enebro, por el otro lado majuelos y al pie de la senda la fragancia del monte bajo, el romero, bosque Mediterráneo, vergel de vegetacion y para rematar la faena el ronroneo de un arroyuelo.
Se acaba la etapa, la senda abraza al monte, te lleva y te trae como queriendo que no llegues y sigas por aqui, hasta se estrecha tanto que da hasta recelo pasar, pero hay que seguir, Hornos de Segura nos espera, imponente, con sus callejas recoletas, sus miradores del pantano auténticos vigias de nuestro GRAN RIO, y su Castillo, esbelto y apuesto, lugar de epopeyas, fin de etapa y lugar de llegada, hay que compartir con la gente, este maravilloso dia y junto a un tazón de sopa con un buen chato de vino, hablamos de la experiencia de un dia inolvidable, por un bosque asombroso, con unas vistas espléndidas y entre charla y trago recuerdo otra vez a Quevedo cuando loaba a esta Sierra de Segura:
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